
Siento lo que siento, sin saber lo que siento, ya que el solo sentir se convierte en sentirte. Cada instante sin poder nombrar lo que siento, solo me limitara a sentir, a sentirte, a extrañar lo que sentí.
Antes de sentirte, solo sentía un sin fin de cosas, frío o caliente, suave, escamoso.
Lo superfluo de ese sentir se manifestó, día tras día y yo feliz de solo sentir cada día la esencia de ello.
Aunque el sentir era banal, el disfrute era real, en su momento y en su gloria. Sentirte renovó, la metamorfosis llegó, lo suave cambio, lo caliente también, ahora solo te sentía a ti, mis sentires eran tuyos. Sin saber sentir, en cada molécula tu esencia, tu ser, que ahora, eran míos, mi esencia palpables, aferrados a sentirte, fuesen inocuos; perplejos quedaron y allí estarán sintiendo, lo que siento y disfrutando lo desconocido por mis sentidos.
Es perfecto sentir lo que siento, sin nombre, sin lógica ni razón, pero lleno de sentires existentes palpables a través de los sentidos, porque solo ellos son el puente, entre tu esencia y la mía, son el medio truncado donde tu y yo sentimos. A través de tu boca conozco tu sabor sin nombre pero delicioso e inagotable, a través de mi nariz, identifico tu esencia más allá de los mil kilómetros que nos unen y a la vez nos separan, a través de mi piel, el contacto se vuelve algo más que un toque, las temperaturas suben y bajan, lo relativo se vuelve estable y lo estático dinámico, la mirada, me permite viajar a rincones, esquivar senderos sin sentidos llenos de nuestro sentir, mis oídos en su función, me deleitan con cada oración de tu boca, con cada gemido, con cada sonido. OH mis quintetos de fieles sentires unidos, a nuestro sentir son el medio, el puente el camino, que nos permite sentir “aquello llamado Amor”.
Mucha pasión... Mucha carnalidad...
ResponderEliminarInteresante visión del momento...