lunes, 28 de diciembre de 2009


En la noche oscura, revelare mi esencia, por ser parte de aquella oscuridad, que reverbera mi psiquis. Siempre soñé volar hacia ti, por los senderos oscuros, negros, opacados por mil sombras, mil personas, millones de pensamientos antes de dormir, anhelando, en un solo canto tu poder, más la necesidad eufórica de llegar a ti, estar contigo.
Convirtiendo lo oscuro en un vacío eterno, lleno de luz incandescente, que cegara el mirar de ti, me sucumbirá en un solo sentir, sobre ti, sobre mi, sobre “nosotros”. A sabiendas que no estarás a mi lado, por la trocha de vos contra mi, vosotros desapareceréis, en lo oscuro de la luz como el deseo fugaz de tenerte; con la misma intensidad y con la misma esencia, ese poder sublevado será libre, desconocido, y olvidado.
Así que en un nuevo, sin igual, inesperado y atroz, desesperado, impotente, te digo:
“no hay adiós, sin lagrimas, sin restricciones, sin suspiros, sin olvidar, sin anhelo, y menos aún sin la nostalgia de lo que fue, debió ser y no será, jamás y nunca. Te olvide, la luz absorbió todo, traspasó, mi mente con la magnificencia de su velocidad dejándome sin ti.
De la nada surges y a la nada vuelves, sin motivos, ni esperanza te digo un rotundo adiós un hasta siempre, ya no se quien eres, ni el motivo de esta molestia, lo acepto. Te olvide ¿quién eres?

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